miércoles, 2 de marzo de 2016

El chapuzón del ministro

El ministro para la Energía Eléctrica se despertó temprano el 3 de marzo. Estaba en el estado Bolivar, hogar de la central hidroeléctrica más grande de Venezuela. Desplazó todas sus guayaberas rojas. Ya había utilizado una para observar en solitario las líneas que indicaban los metros de agua que no tenía. Pero este era un día especial, hoy iniciaría el operativo "Agua Bendita".

Reunió a un grupo perteneciente a Corpoelec, la Armada y la Guardia Nacional, él mismo era uno de ellos. Ese día fue al trabajo en bermudas y crocs pues ese no sería su atuendo estelar para su declaración en el único canal de televisión convocado. Su equipo de prensa capturó los momentos. Se puso un traje de buzo de estampado de camuflaje, lentes, chapaletas y se guindó un tanque de oxígeno en los hombros.

Su traslado en lancha lo grabaron desde la orilla. Sentía el viento soplar sobre su rostro. Lo que estaba a punto de hacer era vital, iba a sumergirse 30 metros en el famoso Guri para corroborar que la primera toma de agua estaba a 11 metros de la superficie. Lo comprobó.

Salió del embalse, se secó la cara con una toalla y en la misma lancha se devolvió. Se aseguró de dejar funcionarios castrenses custodiando la reserva de agua para evitar esos constantes saboteos. Ahora sí podría hablar con propiedad del Guri, no sólo lo había pisado, todo su ser ya estaba impregnado de él. "Estiraremos su vida útil hasta mayo, que vienen las lluvias y se vuelve a llenar", calculó.

Se despidió del agua bendita y se volteó dejando en el estado Bolivar la amenaza de un colapso eléctrico para finales de abril intacta.

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