
¿Alguna vez habían pensado en las repercusiones que acarrean las etiquetas "para niños" o "para niñas"? Es algo tan cotidiano que a duras penas se puede percibir. Es por esta razón que campañas como Let Books be Books (permite que los libros sean libros) nacen.
Puede decirse que ésta es una extensión de la campaña Let Toys be Toys (permite que los juguetes sean juguetes) y en su página web explican su objetivo: "Le estamos pidiendo a los editores de libros infantiles quitarle las etiquetas "niños" y "niñas" a los libros y permitir a los niños escoger libremente qué tipo de historias o libros de actividades les interesan.
En Reino Unido, esta campaña ha sido bastante popular, no obstante en Venezuela, probablemente no muchos padres cuestionen esta diferencia que trazan las editoriales. Es interesante el concepto que predican: No es bueno que los niños piensen que colorear flores o robots es algo impropio sólo por su género, de hecho se habla también de conservar la apertura de las mentes de los niños y dejar que escojan de acuerdo a sus verdaderas preferencias para disminuir perjuicios y por consiguiente, el bullying.
Resulta bastante alarmante que se hagan por ejemplo, libros de cocina sólo para niñas. Imagínense a un niño que quiera hornear una torta y decorarla; inmediatamente recibiría algún comentario o mirada de rechazo, lo peor es que probablemente sea de sus padres. De la misma manera sucede con las niñas, recuerdo a una de mi colegio que se mantenía en los chismes de todas las demás por su afición a las cartas de Yu Gi Oh, hoy pienso que si hubiese parado de jugar con ellas sólo por esos comentarios, posiblemente pasaría un buen tiempo debatiéndose qué debería hacer para poder encajar y es algo que a nadie le pesaría, un robot más siempre es aceptado e inadvertido por los demás
De ser tomado en cuenta muy seriamente, Let Books be Books podría representar un salto para una sociedad más receptiva, creativa y ¿por qué no?, productiva. Sería espléndido observar a las generaciones futuras desarrollándose sin límites absurdos. Yo quisiera que mis hijos encontraran su talento y su pasión para explotarlo a su manera sin tomar en cuenta su género y no pienso que sea una locura este razonamiento.
